lunes, 20 de febrero de 2012

El cumpleaños de Delgadina

La noche de su cumpleaños le canté a Delgadina la canción completa, y la besé por todo el cuerpo hasta quedarme sin aliento: la espina dorsal, vértebra por vértebra, hasta las nalgas lánguidas, el costado del lunar, el de su corazón inagotable. A medida que la besaba aumentaba el calor de su cuerpo y exhalaba una fragancia montuna. Ella me respondió con vibraciones nuevas en cada pulgada de su piel, y en cada una encontré un calor distinto, un sabor propio, un gemido nuevo, y toda ella resonó por dentro con un arpegio y sus pezones se abrieron en flor sin tocarlos.
Gabriel García Márquez. Memoria de mis putas tristes.


Desnudo acostado. Balthus.


martes, 14 de febrero de 2012

El amor, según Hipócrates de Cos

"La fiebre de la enfermedad la provoca el cuerpo propio. La del amor, el cuerpo del otro."
Hipócrates de Cos

jueves, 29 de diciembre de 2011

El deseo tanatoerótico de Tyrion Lannister


—¿Cómo quieres morir, Tyrion, hijo de Tywin?
—Viejo, en la cama, con la barriga llena, una copa de vino en la mano y la polla en la boca de una doncella.

(Tyrion Lannister, en Juego de Tronos, de George R.R. Martin)

Peter Dinklage, el actor que da vida
a Tyrion, cumpliendo
sus deseos tanatoeróticos
 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La espuma de Venus





En frìo, a flor de labio
boca de cosecha
senos de clavel
curvas nieves
rincones de voces
y cuchillos de saliva
Nadé desnudo tu oleaje
(nadé desnudo tu oleaje)
ahora que el barco se
hunde, y solo tu
puedes salvarme y dudas de
mis dudas, de mis ritos,
de mis ruinas entre
siempre y jamas.
Nadé desnudo tu oleaje
la espuma de venus
la fruta màs escasa
que quiso ordeñar
el zahorì buscando agua
Estribillo
La ficciòn es y será
mi unica realidad
artista del pecado
aprendì de memoria
la geografìa de tu centro
de azúcar
y de acero
espuma de venus
nadè desnudo tu oleaje
perfume inmaterial
cobijo y principio
el aullido vertical
como respuesta a tus prodigios
Con el disfraz sin estrenar
di el salto a lo fugaz
la ficción es y serà
la ùnica realidad

domingo, 11 de septiembre de 2011

A veces, de Ángel González

Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.


(Ángel González)



Cartas de amor, de Sára Saudková

miércoles, 27 de julio de 2011

La SGAE del deseo

[La Doctora] soñaba con un tiempo en el que los provocadores de deseo pudieran vivir de los derechos de autor, es decir que si te masturbabas pensando en alguien, una bailarina, una transeúnte a la que has visto en cualquier calle, una camarera de local nocturno o tu vecina adolescente, ese alguien debería cobrar dinero por prestar su imagen a tus deseos, por utilizarla. Cómo conseguir cobrar eso no le planteaba muchos problemas: argumentaba que los derechos de autor de compositores no se cobraban específicamente, sino según un criterio generalizador. Yo no entendía muy bien eso, pero era quizá porque me daba igual y me parecía tan disparatado que no me merecía la pena entrar a discutirlo. De cualquier forma, aquella ilusión suya para que los provocadores de deseo cobrasen derechos de autor -imagínate, decía, incluso podrías llevarte una agradable sorpresa a finales de año, tú que pensabas que no habías ocasionado ningún deseo, de repente recibes una factura en la que se detalla cuántas pajas se han hecho pensando en tí, por lo que te corresponde tanto dinero, ¿no sería magnífico?- la plasmó en el aumento de los precios de los modelos del Club.
Juan Bonilla. Los príncipes nubios



Pigmalion´s taboo, de Max Sauco